Categoría: Naruto
Personajes: Naruto, Sasuke
Clasificación: Todos los públicos
Géneros: Angustia, Romántico, Tragedia
Advertencias: Muerte de un personaje
Capítulos: 1
Finalizado: Si
*Éste es un Shonen Ai [relación hombrexhombre], así que si eres homofóbico está en tu responsabilidad si lo lees o no.
La autora de este fic [o sease, yo] no se hará cargo de [no] posibles traumas.
*English version: Coming soon.
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El amor.
Aquella sensación, aquella palabra, aquél sentimiento. Mismo sentimiento que ciega, que droga, que enloquece, que nos hace sentir completos y agraciados,...
Cuantas sensaciones hace sentir. Tanto buenas, como malas.
Todo lo bueno viene con algún defecto, ¿no?
Y el amor no sería la excepción...
He aquí…
un claro ejemplo de…
amor.
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El sol nacía por oriente, iluminando todo a su paso, alumbrando los rostros adormilados de los habitantes de aquella ciudad.
Entre ellos, un joven aparentemente fuerte –psicológicamente–, con un rostro demacrado, con grandes ojeras bajo sus ojos azul cielo, su rostro áspero por las lágrimas que probablemente resbalaron por él incansablemente; y con un papel y una pluma en manos, escribiendo quien sabe qué cosas.
¿Y todo por qué?
Por enamorarse de la persona incorrecta.
El jovencillo dirigió su mirada cansada hacia la ventana, donde logró ver la radiante luz del sol, y darse cuenta que otro monótono día daba comienzo, otro día más de sufrimiento, otro día más de verle sin tenerle, otro día más sólo de tortura, de vivir sin estar vivo. Otro día más… para aparentar todo lo que no es.
Se levantó de donde yacía sentado, dejó la péñola en la mesa, y releyó lo poco que escribió:
– Extraño enamoramiento que parece embellecer la marea vespertina, Lo tomaré a tu lado, Semejante imaginación parece ayudar a deslizar el sentimiento, Lo tomaré a tu lado, Correlación inmediata absorbe y engendra un montón de mentiras, Lo tomaré a tu lado, La sobresaturación eriza la piel y curte el cuero, Lo tomaré a tu lado…[*]
Suspiró.
Abandonó hoja y péndola sobre la mesa y se dirigió al baño. Se metió a la ducha con incuria y se dejó relajar bajo la ardiente agua. Minutos después salió sin músculos tensos, ya un poco más animado. Se puso la ropa interior, y luego, su acostumbrado pantaloncillo anaranjado. Su torso desnudo se cubrió tras una polera negra sin mangas. Tomó una toalla sin usar y comenzó a refregar sus hebras doradas con lentitud, dejándolas algo humedecidas para sentirse más fresco para cuando la temperatura climática aumentase.
Descendió al primer nivel de su desolada residencia. Se dirigió a la cocina y preparó su desayuno de siempre: ramen. Comió sin ganas, más por rutina que por otra cosa.
Al terminar, cogió recipiente y demás, y les dejó en el fregadero. Caminó a paso lento a la sala de estar y vio el reloj que colgaba de la pared de enfrente. 6:45 a.m.
Se acercó al sofá, agarró su chaqueta naranja, y la polera negra se perdió bajo ella.
Y por fin salió de su casa, caminando tranquila y despreocupadamente por la acera, pensando y pensando en cosas triviales, y una que otra cosa depresiva que acababa con su ánimo poco a poco.
Y entre pensamiento y pensamiento, llegó al “lugar de encuentro”, extrañamente, justo a la hora.
Atrás, sin él haberse dado cuenta, venía Sakura; quién todo el camino, desde que le vio, estuvo gritándole su nombre, él sin hacer caso alguno.
– ¡Naruto! –gritó la muchacha por quien sabe cuanta vez.
Y recién reparó en la pelirosada.
Se detuvo, suspiró imperceptiblemente, forzó una sonrisa, y se dio media vuelta encarando a la ojiverde.
– Ohayo, Sakura. –saludó el rubio.
– ¿Sakura? –pensó extrañada la joven. – Ohayo, Naruto-kun. –devolvió el saludo, denotando
extrañes en su voz.
– ¿Cómo estás? –le preguntó a la chica frente a él.
– Bien, gracias. ¿Tú, Naruto-kun?
– Si, bien. –respondió indiferente.
– ¿Estás seguro? –preguntó Sakura, examinándole con la mirada.
Y en ese preciso momento… llegó Sasuke, con su típico caminar lento, párpados cerrados, manos en bolsillos, pose desinteresada made in Uchiha Sasuke Inc.
Naruto al verlo se tensó –cosa que Sakura pudo notar perfectamente–, sus ojos aumentaron su brillo, desvió su mirada al suelo rápidamente, y, obviamente estaba nervioso.
La extrañes en la mirada de la pelirosa aumentó al ver el raro comportamiento de su blondo compañero.
Unos pasos marcados la distrajeron, haciendo que voltease. Vio a Sasuke, a su amor imposible, Uchiha; pero no sintió gana alguna de acercársele. Desvió nuevamente su vista a Naruto, y notó los suaves espasmos en el cuerpo de éste. Le subió el mentón suavemente con su mano, y cuando verde se encontró con azul, pudo ver las transparentes gotas resbalar por el terso rostro de Naruto.
Pasó sus pulgares borrando todo rastro de lágrima, mirándole con preocupación.
Naruto hizo el intento de esbozar una sonrisa, una falsa y nada cálida sonrisa.
– Naru, no finjas, no escondas tu angustia. –le dijo Sakura. – ¿Qué pasa? ¿Cuál es el motivo de tu sufrimiento?
Hasta ese punto, ya no había rastro alguno de la falsa sonrisa que había bosquejado Naruto.
Éste, al escuchar la pregunta de Sakura, no pudo más que abrazarse a su cuerpo y liberar toda su angustia en aquél hombro que se le era ofrecido.
Sakura, que en un principio se había sorprendido por lo repentino del movimiento, correspondió el abrazo, acariciando la espalda de su amigo en un intento de darle consuelo, notándose la preocupación en sus pupilas verdes.
Y Sasuke abrió sus párpados, y lo que vio no le gustó. ¿Por qué? En realidad no lo sabía; pero no le gustó nada.
Se dirigió y recargó su cuerpo en uno de los barandales del puente, de brazos cruzados y notable disgusto en su rostro.
– Ohayo, chicos. –saludó Kakashi, quien recién venía llegando. Al ver aquella escena se desconcertó. Al ver los temblorcitos que sufría el cuerpo del zorrito, comprendió un poco más lo que sucedía.
Kakashi y Sasuke sólo veían como Sakura abrazaba cariñosamente al rubio y le acariciaba la espalda, cómo le susurraba con el rostro sereno al oído, y cómo, en ciertas ocasiones, los espasmos de Naruto aumentaban un poco en intensidad y se lograban escuchar quedamente sus sollozos.
Y así pasaron unos cuantos minutos, en los que Naruto no paraba de llorar, ni Sakura de abrazarlo y consolarlo, ni los otros dos de mirar fijamente la escena. Hasta que el ojiazul se comenzó a separar lentamente del cuerpo de la muchacha, para mirarla fijamente y sonreírle débil pero honestamente.
Ella le devolvió la sonrisa, y acarició los dorados cabellos, atrapando la cabeza de Naruto entre sus manos para acercarla hacia sí y darle un tierno beso en la frente.
Naruto le sonrió abochornado, abrazándola nuevamente en un gesto de agradecimiento.
Sakura pasó, nuevamente, sus pulgares por los restos que dejaron las lágrimas en el rostro del
zorro, y así se separaron definitivamente.
Kakashi, viendo el final de aquél encuentro amistoso, se acercó caminando lentamente, y dijo:
– Sasuke, Sakura, ustedes practicarán juntos. Yo me quedaré con Naruto.
Todos parecían perplejos. Normalmente eran Sasuke y Naruto los que practicaban juntos, mientras Sakura se quedaba con Kakashi. Pero bueno, sólo les quedaba acatar.
Sasuke y Sakura comenzaron a alejarse, y entonces Kakashi preguntó a su acompañante:
– Naruto, ¿estás bien?
– Claro, Kakashi-sensei. ¿Por qué lo pregunta?
– ¿Cómo que por qué lo pregunto? –contra-preguntó haciendo obvia la respuesta. – Porque, obviamente, me di cuenta que hace un rato estabas llorando. ¿Por qué llorabas, Naruto?
– Por… nada, Kakashi-sensei. –le respondió
– ¿Nada? Por nada uno no llora.
– Nada importante. –corrigió.
El peligris suspiró resignado. Estaba claro que el pequeño no iba a contar nada.
– Si quieres, puedes irte. –le dijo Kakashi. – Tómate el resto del día libre.
– Pero, Kakashi-sensei,...
– Sé que no estás bien, Naruto. Y no sacas nada con negármelo.
– Pero yo puedo con el entrenamiento. –replicó.
– No me importa. –le dijo.
– Está bien. –aceptó Naruto con resignación. – Si tanto desea que me vaya, me iré.
Y partió. Pensando en despedirse también de sus amigos, comenzó a buscarles.
Y sintió el chakra de Sasuke, y mientras más se acercaba las voces más audibles se hacían. Y cuando estuvo lo bastante cerca como para saber que eran gritos, y podía verles, prefirió quedarse en las altas ramas de un árbol.
Les vio, y supo que estaban discutiendo. Pero eso no fue lo que más le sorprendió.
Sus ojos comenzaron a humedecerse, mientras una a una, nuevas lágrimas escapaban de ellos, al ver como aquella chica que en el pasado le consoló como la mejor de sus amigas, ahora estaba colgada del cuello de aquél chico al que tanto amaba, uniendo sus labios con los de él.
No aguantó más la visión y escapó lo más velozmente que pudo.
No supo cuanto habría recorrido, hasta que llegó a un acantilado. Se acercó sigilosamente a la orilla y miró y midió en aproximación cuanta distancia habría de donde estaba parado hasta abajo.
Las imágenes de aquél tortuoso beso aparecieron nuevamente en su mente asemejando a miles de kunais en su corazón y en todo su cuerpo.
Y fue entonces cuando una fugaz idea apareció en su mente.
Se separó unos pasos del borde del acantilado, y volvió a acercarse.
– Na... Naru... Naruto, no hagas nada que sea irreversible, por favor. –dijo una voz a su espalda.
Se giró, y justo en frente de sí tenía a la persona que amaba.
Si, Sasuke Uchiha estaba ahí, mirándole atemorizado, tratando de impedir que no cometiera alguna “locura”.
– No te preocupes, Sasuke –habló Naruto, y con una suave sonrisa, continuó diciendo: – No haré nada de lo que después pueda arrepentirme. Eso te lo prometo. Y Naruto Uzumaki siempre cumple sus promesas.
– Aléjate de ahí.
Naruto se alejó, para luego acercarse al cuerpo de Sasuke, dejando una minúscula distancia.
Cerró sus ojos y suavemente rozó sus labios con los de su amor, terminando de unirlos sin ningún preámbulo.
Y fue feliz, fue inmensamente feliz al saber su beso correspondido. Beso mismo que a medida que pasaba el tiempo, se hacía más y más apasionado.
Hasta que el mismo Naruto creó las distancias entre sus cuerpos.
Sasuke le miró extrañado.
El zorrito comenzó a retroceder lentamente.
– ¿Na... Naruto? –exclamó, con renovado temor, el Uchiha.
Y éste, simplemente, le sonrió.
Dio media vuelta y corriendo rápidamente, saltó “al vacío”.
Sasuke raudamente corrió a la orilla del acantilado y vio como el cuerpo del Uzumaki caía.
Y recién se dio cuenta... que le amaba locamente.
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[*] Es una estrofa en español de "Without You I'm Nothing" de Placebo n-n
No sé si encaje bien, pero a mi me gustó.







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